“El verdadero premio nunca fue el trofeo. Fue regresar sabiendo que ninguna de las mujeres que zarpó aquella mañana volvió siendo la misma.”
Cuando las primeras embarcaciones comenzaron a aparecer en el horizonte, la Marina de Cabo San Lucas volvió a llenarse de expectación. Familias. Amigos. Capitanes. Patrocinadores. Medios de comunicación. Todos dirigían la mirada hacia el mismo lugar. Las Queens regresaban a casa.

Después de varias horas en el océano, cada embarcación traía consigo una historia distinta. Algunas celebraban grandes capturas. Otras regresaban con la satisfacción de haber registrado una liberación. Muchas volvían sin un pez en la báscula, pero con una experiencia que permanecería para siempre en su memoria. Porque en Cabo Queens nunca se trató únicamente de ganar. Se trató de atreverse. De confiar. De aprender. Y de descubrir que el océano siempre recompensa a quienes lo respetan.

El muelle se transformó en un escenario de abrazos, sonrisas y relatos que comenzaban con la misma frase: “No te imaginas lo que nos pasó allá afuera…”. Cada equipo compartía su aventura. Cada fotografía inmortalizaba una emoción. Y mientras el sol comenzaba a descender sobre Cabo San Lucas, el espíritu de comunidad que había nacido durante el registro encontraba ahora su máxima expresión.
El momento de la verdad
En la báscula oficial no solo se registraban pesos. Se registraban horas de esfuerzo. Decisiones tomadas en altamar. Trabajo en equipo. Paciencia. Experiencia. Y, en muchos casos, una enorme dosis de perseverancia. Cada captura era recibida con aplausos. Cada liberación despertaba admiración. Porque en Cabo Queens competir y conservar siempre navegaron en la misma dirección.
El premio especial de Catch & Release, obtenido por el equipo Pisces Queens tras registrar tres liberaciones, recordó que el mayor triunfo de la pesca deportiva moderna también consiste en proteger las especies que hacen de Los Cabos uno de los mejores destinos del mundo.

Una noche para celebrar
Con la llegada de la noche, la emoción se trasladó a Golden Zone La Marina, donde participantes, familias, patrocinadores e invitados especiales se reunieron para celebrar el cierre de una jornada inolvidable.
La ceremonia de premiación fue mucho más que la entrega de reconocimientos. Fue la celebración de un sueño cumplido. Uno que, meses atrás, parecía una idea ambiciosa y que ahora reunía a una comunidad entera para celebrar su primera edición.

Los trofeos, diseñados por Daniel Espinosa, simbolizaron mucho más que una victoria deportiva. Representaron el privilegio de formar parte de la historia.
El primer lugar fue para Cabo AF, con un dorado de 46.28 libras, seguido por Bravas del Pacífico y Roux, equipos que demostraron un extraordinario nivel de preparación y competitividad.
Los jackpots añadieron emoción hasta el último momento y elevaron la bolsa total de premiación a $836,000 pesos, una cifra que confirmó la confianza de las participantes y el enorme potencial de crecimiento de Cabo Queens.

Pero aquella tarde ocurrió algo aún más importante que la entrega de premios. El Comité Organizador anunció oficialmente que Cabo Queens regresaría en 2027. La noticia fue recibida con una ovación espontánea. Porque nadie quería que aquella historia terminara.
Y, en realidad, no terminó. Apenas estaba comenzando.
Mucho más que un torneo
La primera edición de Cabo Queens dejó campeonas. Dejó capturas memorables. Dejó récords de participación. Pero, sobre todo, dejó una comunidad.

Demostró que la pesca deportiva puede convertirse en un espacio para el liderazgo femenino, la amistad, la conservación y el desarrollo turístico de Los Cabos.
También confirmó que el éxito de un torneo no solo se mide por el peso de un pez o el tamaño de una bolsa de premiación. Se mide por las historias que inspira. Por las amistades que nacen. Y por el impacto positivo que deja en la comunidad.
Con ese mismo espíritu, Cabo Queens reafirmó su compromiso de apoyar causas sociales a través de El Carril Rosa, Club de Niños y Niñas de Los Cabos y Onco Loreto, convencido de que el deporte también puede convertirse en una herramienta para transformar vidas.
Aquella tarde no concluyó un torneo. Comenzó un legado. Porque algunas historias nacen de una idea. Otras nacen del mar.
Cabo Queens nació de ambos.










