CUANDO LOS CABOS SALIÓ AL MAR
“HAY MOMENTOS QUE TRASCIENDEN EL PROTOCOLO Y SE CONVIERTEN EN SÍMBOLOS. LA MAÑANA DEL DISPARO OFICIAL DE SALIDA DE CABO QUEENS FUE UNA DE ELLAS.”

La mañana del disparo oficial de salida, la Marina de Cabo San Lucas comenzó a llenarse de una energía distinta. El mar estaba en calma. Las embarcaciones se encontraban listas para zarpar. Poco a poco comenzaron a llegar los invitados para ser testigos de lo que estaba destinado a convertirse en un momento decisivo en la historia de la pesca deportiva femenina en Los Cabos. Más de 140 invitados especiales atendieron la convocatoria.

Empresarios, representantes de cámaras empresariales, asociaciones civiles, clubes, autoridades municipales y estatales, fideicomisos turísticos, colegios de arquitectos, colegios de abogados, notarios, patrocinadores, medios de comunicación y líderes de opinión se reunieron a bordo de la emblemática embarcación Sunrider.
Todos tenían algo en común. Querían ser testigos del nacimiento de Cabo Queens. No asistían únicamente para presenciar el inicio de un torneo. Asistían para acompañar el nacimiento de una nueva tradición.

Mientras el sol comenzaba a iluminar la bahía, las cincuenta y cinco embarcaciones desfilaron una a una frente al Sunrider.
Cada equipo fue presentado por su nombre. Cada tripulación recibió un aplauso. Cada participante comprendió que aquel momento también formaría parte de su propia historia. Desde la cubierta, las familias saludaban. Los invitados respondían con entusiasmo. Las cámaras registraban un instante que, hasta ese momento, solo existía como un sueño.
El ambiente era de fiesta. Pero también de orgullo. Porque toda una comunidad había decidido respaldar el nacimiento de Cabo Queens. El disparo oficial de salida marcó el inicio de la aventura. La flota puso rumbo hacia el Océano Pacífico y el Golfo de California. El océano las esperaba.
Sin embargo, la experiencia a bordo del Sunrider guardaba aún una última sorpresa. Antes de regresar a la marina, la capitana José Ramón García, junto con su tripulación, guió la embarcación hasta las inmediaciones de El Arco, permitiendo a los invitados contemplar uno de los monumentos naturales más emblemáticos de México desde una perspectiva privilegiada.

Porque pocas historias podían comenzar en un lugar tan extraordinario como Cabo San Lucas. Aquella mañana no solo zarparon cincuenta y cinco embarcaciones. También zarpó una idea que había dejado de ser un sueño para convertirse en una realidad compartida. Y mientras las Queens navegaban hacia el horizonte, toda una comunidad permanecía en tierra con la certeza de haber sido testigo del nacimiento de una nueva tradición.
Una tradición que encontró en el océano su escenario, en Cabo San Lucas su hogar y en cientos de mujeres la fuerza para escribir el primer capítulo de una historia destinada a perdurar.






